Javier Milei llegó a la
presidencia de la Argentina mediante una coalición política. Formalmente, La Libertad Avanza (en adelante, LLA) nació de una alianza de partidos pequeños, ya existentes, que proporcionaron la
estructura clave para inscribir la candidatura presidencial de Milei-Villarruel.
El techo ideológico de este núcleo fundante, más allá de los sellos
partidarios, puede definirse como paleo-libertario (convergencia de liberales
clásicos, libertarios y conservadores) siguiendo una estrategia propuesta por
Murray Rothbard. LLA atrajo también a sectores nacionalistas, identificados con
Victoria Villaruel, ampliando así la base de su coalición.
Esta coalición fundante no
alcanzó los votos necesarios para ganar la elección en la primera vuelta. Lo
cual revela que la denominada “derecha alternativa”, en la Argentina, no logró
la suficiente madurez política para llegar al poder con sus propios votos.
Razón por la cual Milei celebró el “Pacto de Acassuso”, acuerdo clave para
conseguir el apoyo explícito de Macri, Bullrich y parte del PRO contra Sergio
Massa, en el balotaje del 19 de noviembre de 2023.
Luego del triunfo electoral
contra Massa, el “Pacto de Acassuso” derivó en una coalición (informal) de
gobierno. Lo cual implicó tanto la inclusión de cuadros del macrismo en el
reparto de cargos (políticos y técnicos) como la modificación de la agenda de
gobierno original, seña de identidad del núcleo fundante de LLA.
En opinión de quien esto escribe,
el error más grave de Milei se personifica en Luis Caputo. El presidente ha
dicho de forma reiterada y pública que “Toto” es el mejor ministro de Economía
de la historia argentina. Además, en al menos un discurso oficial, le agradeció
explícitamente por haber hecho “el mejor programa económico en la historia”. En
el marco del “bilardismo” que el propio Milei reivindica, esto es coherente: lo
que importa es el resultado. Como Caputo está logrando -según su visión- los
mejores resultados de la historia en materia de estabilización, lo considera el
mejor ministro y el responsable del mejor programa económico.
Esta sobredimensionada valoración
de los resultados económicos del programa de Caputo está en la raíz de la
evolución política del gobierno. Opera como el fundamento que legitima o
disculpa prácticamente cualquier cosa que haga el Ejecutivo. En primer lugar, legitima la traición al
ideario fundacional de LLA, la marginación de sus cuadros más
destacados, la expulsión autoritaria de quienes disentían incluso en cuestiones
menores y una vergonzosa campaña difamatoria contra la vicepresidenta. En segundo lugar, justifica una estrategia de solve
et coagula: utilizar al macrismo como insumo (cuadros, apoyo legislativo y
votos), fragmentarlo y, a partir de ahí, consolidar un “mileísmo” dominante y
vertical, en lugar de una coalición paritaria. En tercer lugar, explica la consolidación del “karinismo”, la corriente
de poder (o facción) que lidera Karina Milei dentro del oficialismo y que se
permite sostener internas salvajes contra otras vertientes que,
paradójicamente, también sostienen al gobierno.
¿Va bien el programa de Caputo? Al
menos tres economistas destacados de orientación liberal/ortodoxa -Carlos
Rodríguez, Domingo Cavallo y Joaquín Cottani- vienen formulando advertencias
serias desde una perspectiva de crítica constructiva. La lista de voces
críticas podría ampliarse. Sin embargo, la respuesta del Gobierno ha sido una
catarata de insultos. A la luz de los datos, Martín Rapetti ha señalado recientemente: La
economía no está bien .
Y si la economía no está bien,
peligra la reelección de Milei en 2027.
