sábado, 8 de agosto de 2026

No va bien

 


Javier Milei llegó a la presidencia de la Argentina mediante una coalición política. Formalmente, La Libertad Avanza (en adelante, LLA) nació de una alianza de partidos pequeños, ya existentes, que proporcionaron la estructura clave para inscribir la candidatura presidencial de Milei-Villarruel. El techo ideológico de este núcleo fundante, más allá de los sellos partidarios, puede definirse como paleo-libertario (convergencia de liberales clásicos, libertarios y conservadores) siguiendo una estrategia propuesta por Murray Rothbard. LLA atrajo también a sectores nacionalistas, identificados con Victoria Villaruel, ampliando así la base de su coalición.

Esta coalición fundante no alcanzó los votos necesarios para ganar la elección en la primera vuelta. Lo cual prueba que la denominada “derecha alternativa”, en la Argentina, no logró la suficiente madurez para llegar al poder con sus propios votos. Por lo que Milei celebró el “Pacto de Acassuso”, acuerdo clave para conseguir el apoyo explícito de Macri, Bullrich y parte del PRO contra Sergio Massa, en el balotaje del 19 de noviembre de 2023.

Luego del triunfo electoral contra Massa, el “Pacto de Acassuso” derivó en una coalición (informal) de gobierno. Esta implicó tanto la inclusión de cuadros del macrismo en el reparto de cargos (políticos y técnicos) como la modificación de la agenda de gobierno original, seña de identidad del núcleo fundante de LLA.

En opinión de quien esto escribe, el error más grave de Milei se personifica en Luis Caputo. El presidente ha dicho de forma reiterada y pública que “Toto” es el mejor ministro de Economía de la historia argentina. Además, en al menos un discurso oficial, le agradeció explícitamente por haber hecho “el mejor programa económico en la historia”. En el marco del “bilardismo” que el propio Milei reivindica, esto es coherente: lo que importa es el resultado. Como Caputo está logrando -según su visión- los mejores resultados de la historia en materia de estabilización, lo considera el mejor ministro y el responsable del mejor programa económico.

Esta sobredimensionada valoración de los resultados económicos del programa de Caputo está en la raíz del deterioro político del gobierno. Opera como el fundamento que legitima o disculpa prácticamente cualquier cosa que haga el Ejecutivo. En primer lugar, legitima la traición al ideario fundacional de LLA, la marginación de sus cuadros más destacados, la expulsión autoritaria de quienes disentían incluso en cuestiones menores y una vergonzosa campaña difamatoria contra la vicepresidenta. En segundo lugar, justifica una estrategia de solve et coagula: utilizar al macrismo como insumo (cuadros, apoyo legislativo y votos), fragmentarlo y, a partir de ahí, consolidar un “mileísmo” dominante y vertical, en lugar de una coalición paritaria. En tercer lugar, explica la consolidación del “karinismo”, la corriente de poder (o facción) que lidera Karina Milei dentro del oficialismo y que se permite sostener internas salvajes contra otras vertientes que, paradójicamente, también sostienen al gobierno.

¿Va bien el programa de Caputo? Al menos tres economistas destacados de orientación liberal/ortodoxa -Carlos Rodríguez, Domingo Cavallo y Joaquín Cottani- vienen formulando advertencias serias desde una perspectiva de crítica constructiva. La lista de voces críticas podría ampliarse bastante. Sin embargo, la respuesta habitual del Gobierno es ratificar el programa y responder con insultos. Con los datos sobre la mesa, Martín Rapetti ha señalado recientemente: La economía no está bien .Y si la economía no está bien, peligra la reelección de Milei en 2027.




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